Paula Armstrong acaba de egresar de comunicación audiovisual en el Duoc. Trabaja en una productora y está impulsando su primer largometraje “El amanecer de los cahueles”. En esta entrevista habla de sus dos proyectos universitarios: la ficción Tierra de nadie, que pone como protagonistas a cuatro espantapájaros para hablar y criticar a Monsanto, y La otra visión, en el que se pone a sí misma frente a la cámara para hacer un documental de denuncia.

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– ¿Qué los llevó a realizar Tierra de nadie?

– Cuando empezaron a aparecer cada vez más noticias sobre la empresa Monsanto, a Lucas (Verdejo, el director) le afectó mucho el tema y sintió que era una injusticia tremenda, por lo que decidió reflejar esto en la mayoría de sus obras. Siendo compañeros nos contagió esta motivación a mí y al resto del grupo para luchar por los derechos de la gente, en especial de los pequeños agricultores. Luchar para que las personas se informen, tomen consciencia y detengan esto.

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– ¿Cómo fue el proceso con Tierra de Nadie?

– En ese proyecto fui la asistente de dirección y también la productora, lo hicimos un primer año. Me gusta el tema de Monsanto, de tirarlo para abajo y tomar consciencia. Era interesante que en el campo en el que estábamos grabando a los agricultores les afectaba también. Era potente vivirlo como ellos lo hacen, de este modo de fantasía que llama la atención.

Lucas fue el de la idea de los espantapájaros. Él quería una manera de llegar a la gente que fuera diferente, no mostrar una ficción o documental sobre una persona. Mostrarlo para que llegara a todo público, para que todos lo pudieran entender. Fue muy entretenido grabarlo con espantapájaros, con estas frutas con cara… planeando la idea lo pasamos muy bien. Me gusta que no tenga diálogos.

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– ¿Y el tema del vestuario de dónde sale?

– Todos ayudamos a coser y armarlo pero a planearlo ayudó mucho la mamá de Lucas. Hicimos algunas pruebas colectivas, con una panty en la cabeza, pero sobre todo lo hicieron él y su mamá. Lucas tiene un talento increíble. Todo fue muy artesanal.

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– ¿Cómo es el contexto del documental La otra mirada? ¿Cómo llegaste tú a Word Vision?

– Siempre me ha gustado lo social, soy cristiana, y me acuerdo que estaba como en primer o segundo año de universidad y vi esto de World Vision de ir a apadrinar a un niño y formar un vínculo con él, así que quise hacerlo.

En principio me llamó la atención que todos los niños vivían fuera de Santiago. Había uno que vivía dentro de Santiago y todos los demás fuera. Entonces apadriné a esta niñita que se llama Belén, que vivía en San Carlos porque yo soy de Talca, y me fui como decepcionando de a poquito porque caché que el tema del vínculo no lo potenciaban sino que era más que nada el tema de la plata. Fui a conocer a la Belén, nos llevamos súper bien al tiro, tenía 5 años, pero era todo encerrado en un cubículo, tenías una hora máximo…

Entonces en tercer año decidí hacer un documental hablando de que no se formaba el vínculo y también de qué pasaba con la plata: no estaban haciendo las capacitaciones en todos lados que prometían.

Empecé a investigar y me contacté con un con un caballero al cual le había pasado lo mismo y mi profe de documental me dijo “yo creo que está bien fuerte el tema pero creo que tú tienes que ser la protagonista”. Entonces fuimos a buscar a la Belén y la encontramos y cachamos que nunca le habían hecho los talleres que prometieron, nunca le entregaron nada… Yo creo que hacen algunas cosas en Santiago pero creo que falta fiscalización en otros lugares como San Carlos que es un lugar más pequeño. Mi documental más que odiar a World Vision era como decir que algo estaba pasando ahí.

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– ¿En qué estás actualmente?

– Estoy escribiendo con un co-guionista mi primer largo titulado “El amanecer de los jagüeles”. Se trata de una mujer a la que le dicen que su mamá que vive en Chiloé está a punto de morir y ella no la ve hace 30 años. Está chata de su vida en la ciudad, del acoso sexual y de todo lo que pasa en Santiago así que se arranca para allá, para refugiarse y encontrarse con su pasado. La idea es mostrar nuestra idiosincrasia. Ese proyecto está en escritura de guión y nuestra asesora es la Paula del Fierro.

Aparte estamos haciendo otro corto que se llama “La sombra de Enrique” que se trata de un cabro que vive en el sur: es como al revés del largometraje. Vive cerca de Chiloé y el próximo año va a entrar a estudiar entonces necesita plata. Va a buscar a su papá, a quien no conoce y se entera en Santiago que él tiene una familia armada de mucho antes y que él era el escondido de la familia. Es el viaje del personaje por Santiago.

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Paula Armstrong, directora de La otra visión; productora de Tierra de nadie.