Alejandro Ugarte (AU) y Esteban Sandoval (ES) son ex alumnos del Instituto de la Comunicación e Imagen (ICEI) de la Universidad de Chile. El 2015 se propusieron junto a Juan Pablo Cáceres, hoy el director de la película, llevar a cabo un largometraje en un año, con bajo presupuesto, y que en buena medida se financiara mediante un crownfunding. Así nació Perro Bomba, la historia de un inmigrante haitiano que recibió una masiva colaboración de donantes y que, aún sin filmarse, ha atraído la atención de sus pares tanto en Chile como afuera y de los medios de comunicación.

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– ¿Cómo nace Perro Bomba?

AU: Este proyecto partió con el desafío de hacer una película en un corto plazo. Tú sabes que hacer un largometraje toma en general cuatro, cinco años, entonces nosotros queríamos hacerla en un año.  El tema lo encontró Juan Pablo (Cáceres, director de la película). Yo le pedí que trabajara un tema urbano que pudiera hacerse con poco presupuesto, con financiamiento de nosotros.

Partimos con un proyecto que pudiéramos financiar nosotros en un corto plazo y sumamos más gente porque yo sabía que solo no iba a poder hacerlo. Entonces me acerqué a Esteban (Sandoval) que también tiene una productora. No habíamos trabajado juntos pero teníamos ganas de hacerlo. El proyecto lo postulamos a un fondo de la Universidad de Chile muy pequeño que nos daba un poco de plata y también la posibilidad de usar los equipos de ahí. Obtuvimos ese fondo eran como 3 palos en plata y todos los equipos de pañol para 40 jornadas de rodaje. Todavía manteníamos la idea de filmar el 2016. En el camino postulamos a Bolivia Lab, lugar donde eligen a un representante por cada país. Nos seleccionaron del Consejo de la Cultura para representar a Chile. Ahí conocimos a un productor francés que nos aconsejó que trabajáramos con él y consiguiéramos financiamiento en Francia, por lo que nos pidió que atrasáramos el rodaje.

ES:  Bolivia Lab no era un encuentro de co-producción, porque si bien era competitivo no era para eso. Entonces se dio algo bien lindo: que él se acercó solo. Como trabajábamos esta temática del inmigrante haitiano había ganas de hacer cosas.

AU: El proyecto está bueno tanto en lo ético como en lo estético. Tiene una búsqueda y en poco tiempo hemos logrado atraer a mucha gente.

– ¿Qué crees tú que lo hace atractivo?

AU: El tema ha estado en boga y también que sea una película más rupturista tanto desde cómo se enfrenta el tema y también desde los aspectos estéticos: que es una película callejera, que se hace con bajo presupuesto, cine de guerrilla, cosas que la hacen ser políticamente incorrecta.

– ¿Qué cosas la hacen ser políticamente incorrecta?

AU: Las formas en cómo se aborda la marginalidad. Porque de lo que se trata la película es de un haitiano que llega a Chile buscando el sueño chileno y se da cuenta de que existe una gran xenofobia tanto explícita como implícita hacia los extranjeros Y eso se va manifestando a través de la película y es una imagen que no es la que necesariamente se quiere mostrar de Chile. Fuimos a reuniones con instituciones públicas y privadas relacionadas con migrantes y nos decían “esto no es lo que ocurre en Chile, Chile es un país que acoge y trata bien a los inmigrantes” y nosotros nos dimos cuenta a través de nuestra investigación y el trabajo en terreno que no es tan así la historia. Hay gente que sí, a la que le va bien, es exitosa y son migrantes pero también hay un montón a los que no. Entonces la historia busca retratar eso: mostrar los matices y que contenga elementos de discriminación pero también dentro de la marginalidad hay momentos de plenitud y de felicidad.

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– ¿Después del apoyo de la Universidad de Chile ganaron en Bolivia?

ES: La primera distinción en Bolivia es la post produccion evaluada en $15 mil dólares en: doblaje, folley, mezcla. Lo que no es tanto pensando en un largometraje. Además de los nexos: salir con el co-productor francés fue un premio para nosotros también.

– Ustedes en ese minuto todavía estaban con un guión en la mano…

AU: Un guión y también hicimos unas maquetas en el camino. Hicimos dos ejercicios: un tráiler y un cortometraje, una precuela. Esa plata la pusimos nosotros y parte del premio de la Universidad de Chile: usamos un palo en el corto, un palo en traducir el guión a francés y aún nos queda un palo para lo que estamos haciendo ahora que es la peli. Yo diría que es una película colaborativa, no es bajo la lógica del cine de Industria, tiene una lógica más de guerrilla en la búsqueda de hibridar con el documental. Entonces tenemos una ficción que la estamos, como una tesis, cuestionando constantemente en la realidad en terreno. Eso es parte de la película.

– Leí que el protagonista no es actor…

ES: Claro pero él había estado en una obra con Alfredo Castro. Tiene un talento innato. Juan Pablo, el director, siempre dice que tiene un talento y Alfredo Castro también.

– ¿Cómo surge la idea de un crownfunding?

ES: Nosotros le decíamos a nuestras mamás y nuestras familias que era como una rifa porque hay un intercambio, no es que la gente te dé plata porque te dé plata sino que se dan premios. Premios que parten con salir en los créditos, recibir una mochila, ir a la avant premiere, etc. Nace como una fuente de financiamiento colectivo, Como era una peli rápida, de guerrilla, nosotros pensamos en un crowdfunding que tampoco era tan ambicioso: era al principio de 3.000.000 y como iba bien subimos a 5.000.000.

– ¿Cómo viralizaron esta iniciativa?

ES: Por suerte Perro Bomba es un proyecto grande, tenemos un equipo grande con gente de periodismo con las cuales teníamos ramos en común en la U y que apañaron con la vida hasta el día de hoy. Trabajamos el crownfunding con una fondeadora, que creo que ahora se llama Donadora y ellos te cortan un porcentaje por lo que ganes.

– ¿De qué forma aparecieron estos donantes? ¿gracias a las redes sociales?

AU: Hubo una fiesta que también fue parte de la campaña a la que llegó harta gente. Gente que quería participar y ayudar. Por redes sociales de todas maneras y además en fondeadora también tenían un equipo que te apoyaba, una persona que te ayudaba.

– ¿Cómo funciona el sistema: tienes que pagarles a ellos por ingresar o sólo les das un porcentaje, es aunque no cumplas tu meta?

ES: Uno hace un pseudo contrato y se quedan con el 7% de lo que tú ganas. Es un 7%, no está mal, pero igual hay que considerar que tienes que invertir además plata en hacer los premios.

– ¿Cuánta plata juntaron con este crowdfunding?

ES: Juntamos como 5.100.000.

– ¿Y fueron puros aportes chiquititos o hubo gente que se puso con un palo?

ES: Gente conocida se puso con más plata. Los desconocidos aportes chiquititos. Buena onda, súper buena onda.

– ¿A qué atribuyen esto de que les haya ido bien, si tuvieran que darle un consejo a alguien que va a hacer una película?

ES: Yo creo que el trabajo de prensa súper importante porque conectas con gente que no es cercana a ti, que no tienes en Facebook. También la gestión con los medios: hablaron con El Mostrador, con The Clinic, con elperiódico solidaridad de la Villa Francia que es un perfil como bien puntual.

AU: Las chicas de prensa levantaron el perfil de la película hacia donde estábamos apuntando lo que yo creo que es importante para generar el interés general. Saber cuál es el público objetivo y hablar con ellos, en vez que hablar para cualquier lado.

ES: Además Donadora tiene personas que te apañan y ellos te dan una estructura, te dan tips.

AU: Hicimos más de un mes de pre-producción para la campaña de crownfunding con material para publicar en redes sociales  e invertimos plata ahí, pero poco, como 20 lucas. Es bueno, porque ahí puedes dirigir el público objetivo. Tenemos un contrato con todo el equipo a deuda donde pagamos un porcentaje de lo que estamos valorando el trabajo de cada uno y el resto lo vamos a pagar una vez que la película se venda.

– ¿En qué etapa están de la película hoy?

ES: En pre-producción esperando las últimas respuestas de subvención para la producción.

– ¿Qué plan tienen de distribución?

AU: Tenemos conversado con algunos agentes de venta internacionales que están interesados a partir de la participación en algunos mercados. A ellos les interesa la peli cuando esté lista para evaluar su comercialización. Y en Chile sería multisalas y salas alternativas. También hay un distribuidor chileno interesado pero no hay nada oficial todavía.

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El crownfunding, red de financiamiento colectivo, una alternativa cada vez más común para poder hacer cine en Chile.